Malas Prácticas en la Salud Emocional: Comportamientos que Debemos Evitar
La salud emocional es una pieza fundamental del bienestar general, tan importante como la salud física. Sin embargo, muchas personas, por desconocimiento o costumbre, caen en prácticas que afectan negativamente su equilibrio emocional. A continuación, abordamos algunas de las malas prácticas más comunes en la salud emocional y por qué es crucial evitarlas.

1. Reprimir las emociones
Una de las creencias más dañinas es pensar que mostrar emociones es signo de debilidad. Reprimir el llanto, la tristeza o el enojo solo genera acumulación interna de tensión, lo que a largo plazo puede manifestarse en ansiedad, depresión o incluso enfermedades psicosomáticas.
Qué hacer en su lugar: Permítete sentir y expresar lo que sientes de manera saludable. Hablar con alguien de confianza o escribir tus emociones puede ayudarte a procesarlas.
2. Autoexigencia extrema
Buscar la excelencia no es negativo, pero imponerse estándares inalcanzables genera frustración, culpa y desgaste. La autoexigencia desmedida impide disfrutar los logros y refuerza una percepción negativa de uno mismo.
Qué hacer en su lugar: Aprende a celebrar tus avances, por pequeños que sean, y reconoce tus límites sin juzgarte.
3. Evitar pedir ayuda
Pensar que uno debe resolver todo solo es una idea errónea que refuerza el aislamiento. Pedir ayuda no es debilidad, es un acto de responsabilidad y cuidado hacia uno mismo.
Qué hacer en su lugar: Rodéate de una red de apoyo y considera acudir a terapia psicológica cuando lo necesites.
4. Minimizar los propios problemas
Frases como “no es para tanto” o “hay gente peor” invalidan tus emociones y dificultan la toma de conciencia sobre lo que te afecta. Este hábito frena el proceso de sanación y refuerzo del autoestima.
Qué hacer en su lugar: Reconoce tus emociones y necesidades como válidas, sin compararlas con las de otros.
5. Uso excesivo de distracciones
Refugiarse constantemente en redes sociales, trabajo, comida o cualquier otra distracción para evitar pensar en lo que uno siente puede aliviar momentáneamente, pero a largo plazo agrava el malestar.
Qué hacer en su lugar: Enfrenta lo que sientes con honestidad. La introspección guiada o acompañada por un profesional puede ser clave para sanar.
Conclusión
Cuidar la salud emocional implica más que “sentirse bien”. Requiere reconocer nuestras emociones, tratarnos con compasión, y evitar hábitos que nos sabotean. Abandonar estas malas prácticas no es sencillo, pero es el primer paso hacia una vida más plena y consciente.
